Esto es lo que escucho cuando salgo de currar del beach club con las piernas muertas y las orejas pidiendo guerra, illo. Entre entreno y entreno de pádel siempre hay hueco pa un conciertillo o una terraza con buen rollo. Aquí lo mío, lo que me pone las pilas de verdad, sin postureo de guiri recién llegado.