Entre reunión y reunión en la Tabacalera siempre hay hueco para un café doble y veinte páginas de novela negra a medio digerir. Esta es la lista de sitios donde entro a por cafeína y salgo con ganas de seguir leyendo o de discutir de cine. Aviso: no hay ningún bar del Metropolitano, pero sí hay sitio para el sufrimiento colchonero en la sobremesa.
A dos calles de la sala, así que es mi escapada técnica entre programaciones. El flat white tiene más disciplina que la defensa del Atleti en un domingo cualquiera.